Por supuesto, que mi práctica docente empezó con el ensayo y erro, también con bastante ansiedad; pero pienso que hasta los que estudiaron para maestros en la Normal o en la Universidad tuvieron que utilizar el ensayo y error al principio de su práctica como maestros. En mis primeros comentarios, sobre mi práctica docente, mencione que tuve que aprender a ser docente en la misma práctica de ella, como ayudante de profesor y adjunto de investigador en la Facultad de Ciencias de UNAM. Y sí tuve críticas muy duras sobre mi trabajo como profesor, tanto de los alumnos como del titular de la materia, pero consideré este trabajo como parte de mi formación como Biólogo, con más miedos que coraje, seguí adelante. Claro, y esto lo creo completamente, que la practica empieza a formar al maestro; sobre todo, cuando empieza a dominar los contenidos de las asignaturas, lo cual da seguridad en el aula.
Algo que me dí cuenta, sobre la práctica como docente, de que es muy importante tener dominio del conocimiento que se pretende ser mediador y generador de construcción cognitiva; y del uso de objetos o sujetos de estudio que por si solos capten la atención de los alumnos, que los fascinen. Lo anterior, sucedió, cuando llevaba dos años de ayudante de profesor, al tener la oportunidad de diseñar e impartir un curso de Ecología de las Abejas Mieleras dentro de la Facultad de Ciencias para enfrenar el Problema de la Abeja Africana en México; la ventaja que tenia, en ese momento, es de desde adolescente manejaba a las abejas productoras de miel; esto me ayudó a considerarme un especialista en el manejo de abejas, lo cual me dio mucha seguridad en el dominio del curso y al ver que a los alumnos les fascinaba manejar a las abejas, se me facilitó la practica de profesor, aun con mis deficiencias como docente y con mi diseño del curso por ensayo y error.
Parece, que en ese tiempo, estaba ganando mi libertad como profesor. Y en el camino de hacer pensar y sentir; afortunadamente a nivel universitario. Pero, en la edicación media superior, me ha costado más trabajo, ya que mis objetos de estudio no son tan fáciles de manejar como las abejas; sobre todo que soy un profesor que persigue la calidad de los cursos, un nivel alto de conocimientos por parte de los alumnos al inicio y finalidad de los cursos y mantener la disciplina dentro de las aulas, aún a costa de tomar medidas duras; y soy un profesor enojado por los recortes presupuestales a la educación y el despilfarro de recursos que hacen los gobiernos, desde el federal hasta el municipal. Y alerta ante los cambios de la RIEMS.
Aunque siento la liberta de ser profesor de las asignaturas, al dominar los contenidos de estas. Pero, sigo considerando que 60 alumnos en un salón es una aberración y esta masificación de la educación hace inoperante cualquier modelo educativo.
Aún, ahora, como profesor, inicio mis clases que preguntas originales y básicas para despertar la curiosidad de los alumnos, y estar al servicio de su construcción de conocimientos. También, prometo no morir de aburrimiento repitiendo lo mismo; para esto, acabo de terminar un diplomado en ciencias genómicas para aplicarlos en mis cursos. Por ultimo, manifiesto de que estoy orgulloso de ser profesor de bachillerato tecnológico, pero aun no satisfecho.
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sábado, 10 de octubre de 2009
Mi aventura de ser mestro
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