miércoles, 18 de noviembre de 2009

Comunicación y educación

La comunicación y la educación son conceptos sociológicos dependientes de la sociedad, son hechos sociales que se estudian dentro de las corrientes sociológicas y que se fundamentan en ellas. Y según Durkheim, entendemos por social o “hecho social” algo que la colectividad le impone al individuo: costumbres, creencias, tendencias, prácticas del grupo a que pertenece. También, la lengua, el parentesco, la moneda, las ideas generalizadas, los modos de trasmitirlas, son hechos sociales.

Para confrontar ideas, por lo menos se debe tener la noción de un modelo abstraído de ambos hechos sociales (la comunicación y la educación) para señalar sus rasgos generales. La importancia de presentar modelos, que nos expliquen las corrientes teóricas, es la de poder ubicar en una perspectiva más general el pensamiento de un autor. Entendiendo el concepto de modelo, en el sentido weberiano, como el “tipo ideal”; por tanto, el modelo es un concepto analítico que nos permite ordenar un conjunto de hechos históricos (realización de acontecimientos) y explicarlos en su organización de interrelaciones.

Y como carezco de este aparato de conocimientos recurro a la literatura especializada donde:

Paoli, 1985, dice de la comunicación como el acto de realización entre dos o más sujetos, mediante el cual se evoca en común un significado. El significado es aquello que nos representamos mentalmente al captar un significante. Para nosotros el significante podrá recibirse por cualquiera de los sentidos y evocará un concepto (representación de la realidad). El significante podrá ser una palabra, un gesto, una sonrisa, una caricia, un sabor, un olor...

De esta manera, de la educación, se dice hoy, es construcción de significados que tienen como base la comunicación; entendida como el conjunto de recursos personales, psicológicos y pedagógicos, que un profesor utiliza en su relación con el alumnado para establecer una buena comunicación cargada de sensibilidad y afectividad...(Correa, 2009).

Para comunicarnos, necesitamos haber tenido algún tipo de experiencias similares evocables en común. Y para poderlas evocar en común necesitamos significantes comunes. Requerimos experiencias comunes y cuanto más ricas sean éstas, más y mejor podremos comunicarnos. Aunque nunca hayamos compartido nada aparentemente, los fenómenos se repiten en el mundo y podemos evocarlos en común, no necesariamente al mismo tiempo. También, cuando se tiene el mismo lenguaje, tenemos un mismo tipo de codificación de la realidad y, aunque éste pueda tener muy diversos matices, nos será más fácil evocar algo en común (Paoli, 1985).

Evocamos algo en común a pesar del tiempo, pero el contexto social le imprime un nuevo sentido o, si se prefiere, un nuevo uso espiritual, según la experiencia histórica de cada tiempo y de cada tiempo. De tal manera que lo comunicado se informa de modo distinto. En la comunicación la pluralidad de individuos pasa a ser unidad de significados estrictamente comunes. Entre sí, los individuos, los grupos, las clases sociales, las culturas, tienen serias diferencias en sus concepciones, aun cuando tienen también posibilidades de evocar siempre algo en común; después, al relacionarlo con su contexto, vuelve a transformarse el sentido. Lo común se vuelve otra vez algo diferente. El modo de interpretar y valorar la realidad depende del contexto social. La relación de conocimiento que tenga de una cosa no es inmediata; siempre es la cultura, asimilada por el sujeto, en un contexto social y una ambiente determinados, le permiten conocer el objeto y darle ciertas funciones. (Paoli, 1985). De esta forma, la comunicación ha contribuido a la configuración de nuevas estructuras sociales y a la consiguiente reconfiguración de las formas en que los agentes sociales construyen su experiencia del mundo (Correa, 2009).

Por consiguiente, la tarea educativa hoy, consiste en contribuir a la formación de perceptores críticos y creadores, capaces de asumir actitudes de reconfiguración, construcción y búsqueda del verdadero significado de las imágenes y símbolos en los que niños, jóvenes y adultos están inmersos, a fin de evitar que sean alienados y desubicados de la realidad (Correa, 2009).

Y para aplicar lo dicho y escrito se tiene que: las instituciones sociales han mostrado su incapacidad para resolver los problemas de la época “por el hecho de aferrarse a los conceptos de una visión anticuada del mundo, la visión mecanicista de la ciencia del siglo XVII. Donde las ciencias naturales como las sociales y las humanidades se han ajustado al modelo clásico de la física newtoniana, y las limitaciones de esta visión del mundo son ahora evidentes en múltiples aspectos de la crisis global (Schara, 2002).

Así, el modelo tradicional de enseñanza-aprendizaje, se sustenta en las tesis de Durkheim, que identifica a la educación con el proceso de trasmisión de los valores culturales de las generaciones adultas a las jóvenes, con lo que quedaba plenamente justificada la condición de sujeción de niños y jóvenes a adultos y viejos, esto es, al status quo, favoreciendo sólo aquellos cambios que garantizan la supervivencia del sistema único.

Teniendo como consecuencia, el cambio de la ciencia de sabiduría y de entender al mundo pasa a ser ciencia de poder y de manipulación de la naturaleza del hombre. Esta resta de sabiduría a la ciencia tiene como consecuencia la acumulación de conocimientos mal utilizados, perfilándose como una amenaza grave para la humanidad. Este hecho se debe a un error filosófico de la civilización accidental, consistente en la creencia de que ciencia y verdad son sinónimas.

Afortunadamente, los científicos contemporáneos ya no perciben y consideran al mundo como una máquina, sino como una red de relaciones que incluyen en forma esencial al observador humano. Por consecuencia, se han inventado a los sistemas como principios de organización de todos los fenómenos. Al parecer, el esquema del nuevo paradigma es la sustitución de la visión mecanicista de la naturaleza por la holística y ecológica (Schara, 2002).

La era de los sistemas, que empieza en la segunda mitad del siglo XX, no solo incluye los sistemas computacionales, sino conceptos más vastos: una nueva filosofía o un nuevo paradigma por sus características. Los conceptos de sistemas, métodos, técnicas y herramientas, han tenido gran desarrollo en las actividades académicas y profesionales, y en las cotidianas, así que las características de la era sistémica son las que han abierto la posibilidad de avanzar sobre caminos de evolución y desarrollo más eficientes y eficaces, más verdaderos.

En la actualidad, los conocimientos, como recursos estratégicos de las sociedades, están trasformando el mundo y la tecnología educativa, por lo mismo hay que abordarlos desde sus contenidos, su creación y trasmisión, dentro de la prospectiva de sus permanentes cambios. La explosión de los conocimientos, unida a la revolución de los medios de comunicación, ha creado, una expectativa sumamente compleja y nueva en nuestro entorno (Schara, 2002). A tal grado, que la tecnología tiende a crear un nuevo mundo circundante para el hombre. Toda tecnología inventada y "exteriorizada" por el hombre tiene el poder de entumecer la conciencia humana durante el periodo de su primera interiorización (Correa, 2009).

Todo ello refuerza la necesidad de enfocar la educación como sistema, en el que la educación innovadora, no sólo debe basarse en el desarrollo tecnológico, sino aspirar a que los logros tecnológicos le otorguen su dimensión apropiada: una visión sistémica, que es el nuevo de percibir, pensar y actuar (Schara, 2002).

Y así, por ultimo, se torna necesario que los docentes reflexionen sobre cómo se da el proceso de comunicación, a fin de articularla con múltiples formas de expresión, desde el lenguaje propio, el de los otros, la informática, el de los medios de comunicación de masas, en fin, la comunicación en su totalidad (Correa, 2009), para tener una intervención y mediación pedagógica exitosa.

martes, 10 de noviembre de 2009

El aprendizaje y el desarrollo de las competencias

Concepciones de Aprendizaje.

¿Cuáles son las concepciones del aprendizaje más adecuadas y afines para situar a la educación por competencias? Para responder a la pregunta es necesario poner en claro varios conceptos; entre ellos, el del mismo aprendizaje y empezamos con que:

El aprendizaje es la herramienta que permite al ser humano adquirir y desarrollar todas sus habilidades y capacidades. Según, la psicología cognitivista, el aprendizaje es un proceso activo y tiene lugar por una combinación de factores fisiológicos y emocionales del individuo, dirigidos por su herencia biológica (que les confiere un conjunto de potencialidades) e influenciados por las condiciones ambientales (los círculos familiares, escolares, sociales y culturales). Estos dos factores, la herencia biológica y el ambiente, interactúan en una relación de mutua dependencia.

Así, el aprendizaje es la adquisición de conocimientos, aptitudes y habilidades; como el caminar y hablar o como leer, escribir, realizar operaciones matemáticas, etc. De hecho, la gran mayoría de las experiencias que vive un individuo, como la percepción sensorial, las emociones, las relaciones interpersonales y todo tipo de actividades que realiza son susceptibles de generar un aprendizaje, y la forma en que éste se lleva a cabo puede múltiples modalidades.

Se aprende para sobrevivir y todo lo que es necesario saber, se tiene que aprender. Esto incluye mecanismos mediante los cuales, el ser humano se adapta al ambiente en el que se desenvuelve y que lo provee de los elementos necesarios, para responder a las exigencias físicas y sociales del mismo. Asimismo, lo prepara para alcanzar metas y resolver problemas. Mediante el aprendizaje, el hombre intenta entender la realidad que percibe.

Se aprende para aprender otras cosas; que cada aprendizaje, al igual que cada etapa del desarrollo del ser humano, se supera constantemente mediante los procesos de aprendizaje posteriores. Por lo tanto, cada experiencia tiene una importancia capital. Por medio del aprendizaje se adquiere información específica acerca del medio y, posteriormente, ésta interactúa con la que ya se tenían previamente y produce una reorganización de la nueva información. Este proceso puede suscitar que las personas apliquen el conocimiento adquirido a otras situaciones, convirtiéndolo de esta manera en un conocimiento estable y duradero.

Así, el aprendizaje puede entenderse como un continuo de conocimientos, en uno de cuyos extremos se encuentra el aprendizaje sin sentido, sin ningún sentido para la persona, y en el otro el aprendizaje que implica comprensión, que es pertinente para el individuo, que conduce al crecimiento personal con la adquisición y desarrollo habilidades y capacidades.

Ahora, si nos enfocamos al aprendizaje de los adolescentes, él más valioso es el que surge de lo que viven y experimentan ellos mismos; así, tratan de adquirir habilidades, conocimientos y experiencias en experiencias directas y no sólo con base en las recomendaciones de otras personas.

Por todo lo anterior, que son las concepciones del aprendizaje desde la perspectiva de la psicología cognitivista, son las más adecuadas y afines para situar a la educación por competencias; ya que incluye y se basa en principios de los modelos conductistas, procesamiento de información y aprendizaje significativo. Que en general, pretende dar una explicación más detallada de los procesos de aprendizaje, desde los puntos de vista biológicos y ambientales (sociales y culturales) y la interacción de factores de cada uno de estos puntos.

El aprendizaje y el desarrollo de las competencias.

Continuaremos con la interrogante ¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera? Para contestar la pregunta tenemos que mencionar que el aprendizaje se observa y se mide por medio del conocimiento (los saberes).

Así, la respuesta es evidente, y es no. Ya que hasta el mismo concepto de aprendizaje es controversial, lo mismo sucede con el concepto de conocimiento; y como consecuencia se tiene varias concepciones del proceso de aprendizaje y varias corrientes pedagógicas. Tanto es no en la respuesta, que existe una controversia de cómo se genera el conocimiento, dentro del proceso de aprendizaje, entre el principio central del realismo duro de la filosofía de la ciencia y las diferentes líneas constructivistas.

La filosofía de la ciencia sostiene que solamente existe una sola realidad (objetos de estudio) y que los observadores (los sujetos) solamente les queda descubrirla (por medio de sus sentidos) para generar el nuevo conocimiento de esa única realidad. Contra la creencia de las diferentes líneas constructivistas, especialmente del constructivismo social, donde se afirma que cada sujeto percibe de manera diferente la realidad, dada por su condición social y antropológica, y por lo tanto cada individuo construye su realidad, cada individuo construye su propio conocimiento. Claro que también hay posiciones intermedias. Se admita, a veces, que siempre en la ciencia está presente algún grado de contingencia; es decir, que las exigencias científicas ni son tan objetivas como lo piden los realistas, ni están tan absolutamente determinadas por los factores sociológicos como sostienen algunos constructivistas sociales y antropológicos.

Así, el punto de vista de la filosofía de la ciencia es fundamental para el desarrollo de las disciplinas científicas, ya que al establecer esa realidad única con un conocimiento objetivo, establece el avance de la ciencia y tecnología.

Para la educación, es básico, el punto de vista de las diferentes realidades, percibidas y construidas a partir de las condiciones sociales y antropológicas del individuo, que construye sus propios conocimientos através de diferentes procesos de aprendizaje. Pero, también, existen diferencias sustanciales entre las diversas concepciones cognoscitivas y constructivistas, dentro de estas se encuentra la psicología cognitivista, que en mi opinión es la que impulsaría en gran medida a la educación por competencias en el bachillerato tecnológico. De esta forma, se tiene en la literatura especializada que:

Las competencias se desarrollan gracias a la existencia de unos conocimientos previos, de una estructura cognitiva que los moviliza y una situación problemática que desencadena el proceso, una vez que el sujeto ha elegido, en la acción, resolver la situación a la que se enfrenta. Para Piaget, la organización de los esquemas es una estructura que moviliza los conocimientos con un proceso de adaptación con dos caras: la asimilación y la acomodación. Para Ausubel, existe una estructura cognitiva donde se contienen las ideas que hacen posible el fenómeno del aprendizaje: "La adquisición y la retención de conocimientos son el producto de un proceso activo, integrador e interactivo entre el material de instrucción y las ideas pertinentes en la estructura cognitiva del estudiante con las que las nuevas ideas se pueden enlazar de maneras particulares". Así, Moreno ha desarrollado un concepto muy similar al de esta estructura cognitiva, con el esquema conceptual referencial y operativo (ECRO); este esquema es algo así como el cristal a través del cual percibimos la realidad y le damos un significado y matiz propios". El aprendizaje, desde este punto de vista, se considera un proceso de descubrimiento de significados personales sobre la realidad que se percibe, tal como es percibida por la persona".

El proceso de adaptación de Piaget constituye un proceso de aprendizaje que va más allá de sólo incorporar al sujeto conocimientos provenientes de la realidad. De hecho el propio Piaget considera que "el conocimiento no puede concebirse como si estuviera predeterminado, ni por las estructuras internas del sujeto, puesto que son el producto de una construcción efectiva y continua, ni por los caracteres preexistentes del objeto, ya que sólo son conocidos gracias a la mediación necesaria de estas estructuras, las cuales los enriquecen al encuadrarlos”.